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La Novela Policial Contemporánea
en América Latina
  
 

 
LOS SIETE HIJOS DE SIMENON
(2000, Santiago de Chile)

Ramon Diaz Eterovic


El ar tículo “Cómo se escribe una novela negra” por  Mariano Sanchez Soler nos ayuda classificar el libro Los siete hijos de Simenon dentro del género. Él nos explica los componentes integrales así:

1. La búsqueda de la verdad.

Si el objetivo de cualquier aventura, de cualquier creación artística, es la búsqueda de la verdad (y si no, que se lo pregunten a Alonso Quijano), la novela negra es la expresión más nítida de esta indagación literaria. Su objeto narrativo nace de la necesidad de desvelar un hecho oculto/misterioso que nos mantiene sobre ascuas. A través de sus páginas, el autor se propone, además, desentrañar el impulso escondido que mueve a los personajes y que justifica la existencia del relato desde el principio al fin.


2. La intriga: del quién al cómo.

Una novela negra debe escribirse con esa voluntad de intriga, de revelación; cada capítulo, cada página, tiene que conducir al lector hasta la conclusión final sin concederle el más mínimo respiro. Sin embargo, a diferencia de la novela rompecabezas clásica (Christie, Conan Doyle...), que cimentó la gloria de la novela policíaca desde los inicios de la era industrial, en la novela negra escrita a partir de Hammett, con la corriente hard-boiled (duro y en ebullición), tanto o más importante que saber quién o quiénes cometieron un hecho criminal es descubrir cómo se llega hasta la conclusión. Ahí está Cosecha roja, del gran Dashiell, cualquiera de las novelas de Chandler o el Chester Himes de Un ciego con una pistola como ejemplos del cómo. También es importante el por qué, aunque su respuesta puede resultar secundaria en una sociedad como la nuestra, en la que, como todo el mundo sabe, es más rentable fundar un banco que atracarlo.


3. La acción esencial.

Si en la definición clásica de Stendhal «una novela es un espejo a lo largo de un camino», la novela negra es una narración itinerante que describe ambientes y personajes variopintos mientras se persigue el fin, la investigación, la búsqueda. La acción manda sobre los monólogos interiores, y la prosa, cargada de verbos de movimiento, se hace imagen dinámica y emocionante. Es un camino urbano, ajeno a las miradas primarias y a las mentes bienpensantes, donde la creación de personajes y la descripción de ambientes resulta fundamental y exige al autor una planificación previa a la escritura. Aquí radica uno de los rasgos esenciales de la novela negra, que la convierte, de este modo, en novela urbana, social y realista por antonomasia.


4. El argumento.

Veamos: aventura indagatoria, intriga, realismo, crítica social, espejo en movimiento... Sin embargo, como diría Oscar Wilde, para escribir una novela (negra) sólo se precisan dos condiciones: tener una historia (criminal) que contar y contarla bien. ¿Y qué debemos hacer para conseguirlo? Antes de empezar a escribir, es preciso tener un argumento desarrollado, una trama en ciernes, un esquema básico de la acción por la que vamos a transitar. Saber qué historia queremos contar: su tema central. Después, al correr de las páginas, los acontecimiento marcarán sus propios caminos, a veces imprevisibles, pero el autor siempre sabrá hacia dónde dirige su relato. Un buen mapa ayuda a no perderse.


5. Lo accesorio no existe.

La voluntad de contar una historia y atrapar con ella al lector permite pocas florituras y ningún titubeo. Toda la narración ha de estar en función de la historia que pretendemos escribir. Si leemos 1280 almas, de Jim Thompson, por ejemplo, descubrimos que el novelista escribió una historia exacta, ajustada, sin ningún pasaje prescindible. No en vano, es una obra maestra de la narrativa moderna. Es cierto: una novela criminal puede contener todo tipo de elementos disgregadores de la trama, divagaciones caprichosas, puede cambiar de espejo a lo largo del camino; pero entonces no nos encontraremos ante una novela negra, aunque se mueva alrededor de la resolución de un crimen o se describa un proceso judicial. En la novela negra, como en la poesía, lo accesorio no existe. Un poema puede ser bellísimo, pero si quiere llamarse soneto tendrá que escribirse, como mínimo, en endecasílabos. Es una regla fundamental del juego. Lo mismo ocurre con la novela negra: hay que elaborarla en función de unas reglas (que aquí estoy disparando a quemarropa) aceptadas a priori por el autor. Y para que sea buena literatura, hay que escribirla bien.


6. La construcción de los personajes.

Cuestión clave: antes de comenzar a escribir, conviene saberlo todo sobre ellos. Su pasado, su psicología, su visión del mundo y de la vida... Si conocemos a los personajes principales (y muy especialmente al narrador o conductor de la historia, si es uno), el relato discurrirá fácilmente, se deslizará a través de las páginas como el jabón sobre una superficie de mármol y el lector no podrá abandonar el libro hasta el párrafo final. Para ello se aconseja realizar una biografía resumida de los personajes principales, como si se tratara de una ficha policial o un currículum para obtener trabajos basura, dos instrumentos de la vida real muy útiles en la creación literaria.


7. La fuerza de los diálogos.

Cuando hablan, los personajes deben utilizar la jerga precisa, sin abusar, con palabras claves, pero sin caer en un lenguaje incomprensible y cambiante. Vale la pena utilizar de manera comedida palabras profesionales. Por ejemplo, si habla un policía, cuando vigila a un sospechoso está marcándole; un confidente es un confite; cuando matan a alguien, le dan matarile... Cada diálogo cuenta una historia, y muchos personajes que desfilan por la novela negra se muestran a sí mismos a través de sus palabras. El diálogo es un vehículo para mostrar su psicología y sus fantasmas. Un ejemplo clásico: Marlowe, en El sueño eterno, se disculpa ante la secretaria de Brody, a la que ha golpeado:
-¿Le he hecho daño en la cabeza? -pregunta el detective.
-Usted y todos los hombres con los que me he tropezado -contesta la mujer.


8. Documentarse para ser verosímil.

Para que el lector se crea el relato que se está contando, el autor debe documentarse con el objetivo de no caer en mimetismos fáciles (especialmente cinematográficos). Por ejemplo, en España los jueces no usan el mazo, como los anglosajones, sino una campanita; los detectives españoles no investigan casos de homicidio ni llevan pistola (salvo rarísimas excepciones). Hay que conocer las cuestiones de procedimiento, no para convertir la novela en un manual, sino para no caer en errores de bulto. La verosimilitud lo exige para que el lector se crea nuestra historia. Hay que saber de qué se está hablando. Por ejemplo, de qué marca y calibre es la pistola reglamentaria de la policía española, ¿una pistola es lo mismo que un revólver?, cómo se realiza en España un levantamiento de cadáver..., y tantas otras dudas que surgen a lo largo de la acción.

9. El mundo del crimen.

Si la trama que mueve una novela negra ha de ser creíble, los métodos del crimen también. La conclusión de un hecho criminal ha de llegar por los caminos de la razón. En el siglo XXI, los enigmas rocambolescos, los venenos exóticos y las conspiraciones insólitas han sido reemplazados por la corrupción institucional, las mafias, los delitos económicos vestidos de ingeniería financiera o el crimen de Estado. Vivimos en una era post-industrial donde la novela negra es un testigo descarnado de las cloacas que mueven el mundo, más allá del agente moralizador de la burguesía que campaba en las páginas de las novelas-enigma tradicionales. Los tiempos han cambiado y no hay retorno posible. El realismo y la denuncia imponen su rostro literario. Los mejores personajes de la novela negra actual son malas personas, pero, como diría Orwell, algunas son más malas que otras.

10. Advertencia final: nada de trucos.

Poe, en "El doble crimen de la calle Morge", inauguró el género policíaco y el género negro posterior al crack de 1929, porque, al escribir esta historia, planteó al lector el juego de descubrir una verdad, en apariencia sobrenatural, con las armas de la razón, a través de una investigación detectivesca. Esa voluntad del novelista, esta complicidad con el lector, exige al escritor no hacer trampas en la construcción de sus historias criminales y plantea, al mismo tiempo, una relación privilegiada con el receptor de sus novelas. Divertir, entretener, emocionar, escribir para ser leído... ¿No es este el objetivo de la Literatura? Hay que jugar limpio con el lector. ¡Las manos quietas o disparo! Para freír un huevo, es preciso romper la cáscara. Siempre.

**********

Tomando en cuenta esta análisis de la novela negra, hemos creado esta porción del sitio para enmarcar y explicar Los siete hijos de Simenon y algunas relaciones con la lista previamente mencionada.

Para hacerla, conviene compartir un resumen de la novela y una lista de personajes. Asi, cualquier lector de este sitio tendrá un endendimiento más completo aunque todavía no necessariamente haya leído el libro.

            La novela, Los siete hijs de Simenon, comienza con el detective Heredia terminando un tipo sabático en la playa.  Sin carro, sin mucho dinero, y solitario, Heredia camina en la calle hasta después un tiempo hace autostop.  La persona quien le lleva a Heredia es Verónica Jéldrez, quieén ofrece llevar a Heredia a Santiago.  Ni Heredia ni el lector sabe conectará los eventos de los próximos días de Heredia con la vida y conocidos de Verónica.

            Del principio el autor Eterovic pinta la imagen de Heredia como alguien que no se siente bien con el modernismo de su país.  Volviendo a un Santiago distinto que antes, Heredia descubre que la llave de su apartamento/oficina ya no sirve y si no fuera por su amigo Anselmo, lo habría perdido el espacio que alquila.  Por ser de noche, se obliga a Heredia quedarse en un hotel barato hasta la mañana cuando el propietario será dispuesto y Heredia puede pedir las llaves nuevas.  La mañana que llega no es que espera Heredia y la aventura comienza.

            Alguien mata a Federico Gordon, un auditor importante de la compañía Informe Consultora Benex.  Por la madrugada, todavía Heredia dormido, entran la policía a su cuarto y le arrestan por el homicidio.  En las oficinas de la policía, Heredia se encuentra de nuevo con Bernales, quien le ayuda a Heredia evitar la cárcel.  Desde que los otros sospechosos tienen sus coartadas, Heredia se queda con la necesidad de descubrir no únicamente quienes son responsables por la muerte de Gordon, pero también el motivo de este acto violento.

            Cuando Bernales le informe a Heredia que el asesino de Gordon era un profesional, es evidente que el homicidio se relaciona con algo muy importante, suficientemente importante para que los culpables hagan lo necesario para esconder la evidencia.  Campbell, un amigo de Heredia y un periodista conoce a un abogado se llama Alberto Mujica.  Mujica es una fuente de información y sabe algo pertinente acerca del caso de Gordon. 

            Al investigar la vida de Gordon, se nota que él es más o menos un buen hombre con un carácter honesto.  Es decir que él no es el tipo que aceptaría chantajes.  Lo interesante es que Gordon trabajaba con la Licitación del Gasoducto Internacional, una compañía muy grande y muy rica.  La compañía que es la razón por tantos problemas.
           
            Bernales ofrece su ayuda a Heredia y juntos visitan la oficina de Gordon para hablar con Julita Bustos, su secretaria.  Julita les informe que Gordon tuvo varias citas con Adelina Dupré estos últimos días.  Julita también descubre que un documento de Gordon que estaba en sus archivos de computadora, curiosamente se perdió.  Este documento es un informe sobre Consultora Benex, Proyecto Gaschil, lo cuál trata de la Licitación del Gasoducto Internacional.

            Heredia se encuentra con Ballinger, el esposo de Verónica, quién está conectado con un grupo de ambientalistas.  Él explica a Heredia sobre el proyecto de Gaschil, la cual es una gran empresa americana que planifica construir gasoducto entre Argentina y Chile y no la importa el impacto negativo que pueda resultar del proyecto.  Se da cuenta que el documento perdido de Gordon es muy importante, pues Heredia seguirá investigando.  Él se va para buscar al despacho, Gabriel Morales, quién llevó una copia del documento hace algunos días.  La situación se hace más emocionante cuando descubre que Morales murió en una accidente con un taxista.

            El próximo paso de Heredia y Bernales es hablar con Dupré.  El detective y el policía nota que Dupré está escondiendo algo de la información.  Se presume que ella sabe los detalles del informe misterioso.  Cuando Heredia vuelve a su propia oficina, se encuentra con Ballinger otra vez y juntos van para hablar con el ecólogo, Miguel Bórquez.  Bórquez explica bien las consecuencias ambientales que resultaría con la construcción del gasoducto y les informa de la corrupción conexionada con el negocio.  Esta información guía a Heredia para continuar su investigación.
           
            Heredia después habla con Urbano Otero, un gerente de las oficinas de la Consultora Benex.  Heredia confirma que Gordon era su auditor y que uno de los tres colegas de Otero, Claudio Plaza, había desaparecido recientemente.  Siendo encantador, Heredia logra convencerá la secretaria Lauren Bacall para regalarle el número de teléfono de Plaza.  Heredia hace la llamada y habla con Plaza por un momentito.  Place quien dice que a él no le importa las amenazas.  Algunas horas después, se halla el cadáver de Plaza.

            La emoción y tensión de la novela sigue aumentando.  La confianza de Bernales y Heredia se pone en duda cuando Bernales acusa al detective de saber más de la cuenta.   Bernales revela más sobre la corrupción policial, la cuál infiltra a varios niveles.  Se conoce más a Heredia y su vida personal cuando se junta con Griseta otra vez, solamente para perderla de nuevo.  La suerte de Heredia es aún peor cuando algunos momentos después que Gristeta le deja, alguien en un taxi trata de matar a Heredia con una pistola.

            La emoción aumenta aún más cuando Julia Bustos, la secretaria de Gordon, halla una copia original del informe que se perdió.  Este informe revela que los terrenos donde la compañía Benex quiere construir el gasoducto son inadecuados por el proyecto Gaschil.  Por supuesto, los hombres que trataron de matar a Heredia no quieren que se descubra la verdadera situación. 

            Al ver fotos de los sospechosos, Heredia descubre que sus asesinos potenciales son miembros de la policía.  Ellos son Julio Diocares, Dario Mendezona, y Fabián Ocaranza.  A pesar del peligro, Heredia continúa con su investigación y por supuesto, los asesinos siguen con sus amenazas. 

            El periodista Campbell ya tiene varios años de querer escribir sobre las experiencias de Heredia.  Esta historia corriente de Gordon y la corrupción es tan interesante que Campbell pide el favor de Heredia de ayudarle a escribir sobre los acontecimientos. 
           
            El deslace inicia cuando Ballinger le informa a Heredia sobre la urgencia de la situación.  Explica que ya están moviendo la maquinaria para comenzar la construcción del gasoducto.  Así, Heredia persigue a Diocares y le demanda información sobre el caso.  Con un poco de violencia y presión, Diocares confiesa que Nicolás Leal es los responsable del intento a la vida de Heredia.  En el curso de los eventos Heredia descubre que Bernales le traicionó.  Heredia siente el golpe desde que pensaba que los dos eran amigos.

            Heredia entonces habla con Dupré otra vez, quién confiesa que Leal ha estado extorsionándola por mucho tiempo.  Esta extorsión obligó a Dupré de ayudar con el permiso de la construcción del gasoducto.  Dupré había inentado convencer a Gordon de modificar su reportajes sobre el proyecto Gaschil, pero cuando no resultó, ella robó los informes.       
     
            Ya con la verdad, Heredia visita a Leal,  quien explica la situación claramente y aún ofrece un chantaje a Heredia.  Se nota la deshonestidad de Leal, quien gana la vida a través de se astuto con la extorsión.  Es así que se entiende que la posesión de Leal de algunas fotos indecentes de la hermana del subsecretario, Javier Vicencio, le da mucho poder y control sobre la situación.  En el fin, las mentiras y insinceridad de Leal le alcanza, porque haber tratado de huir, cuando cruza la calle un camión le golpea y le mata.

            Pues, con el informe en la mano y los detalles resueltos en la cabeza, Campbell y Heredia escriben la historia de la corrupción y la entrega a los noticieros.  Sin embargo, antes de la entrega a la prensa, ellos avisan a la compañía Benex de su derrota para darles la oportunidad de retirarse de su proyecto antes que se publica el reportaje.  Este último detalle de Heredia facilita el sentimiento de victoria a los ecologistas.  Así, todas las cuestiones mencionadas en la novela, menos una, se resuelven.  La excepción es Heredia sigue con su vida triste y solitaria.          

            Por supuesto hay varios temas secundarios que sucede en la novela.  La constante reflexión sobre la ciudad de Santiago y los problemas de hoy en día.  Eterovic, a través de Heredia, llama la atención a los cambios que han sucedido y siguen sucediendo en el Chile por la causa de la dictadura de Pinochet y el gobierno que la sigue.  De un método muy interesante, el lector entra en el cerebro de Heredia a través de su comunicación de su gato, Simenon, quien representa su conciencia.  Así se nota el altruismo e idealismo del protagonista, los cuales se nota por el apoyo que Heredia brinda a las ancianas víctimas de un ladronzuelo.  A través de Simenon se conoce los sueños, los problemas, y las motivaciones de Heredia.  Pues en el fin, quizás, es apropiado cuando Simenon adopta a los siete gatillos de la gata que vive arriba.  Simenon, como su dueño Heredia, ayuda a los demás, los que no se pueden defender solos.  Sirven a la sociedad no por interese ni dinero, sino porque es la cosa correcta hacer.

Lista de personajes principales
Heredia: protagonista; detective
Griseta: ex-novia de Heredia
Simenon: el gato y conciencia de Heredia
Agustin “Muñeco” Bernales: policía; “amigo” de Heredia
Anselmo Peña: amigo y “asistente” de Heredia
Federico Gordon: auditor por la Licitación del Gasoducto Internacional, murío por ser honesto
Julita Bustos: secretaria de Gordon
Marcos Campbell: periodista
Ballinger: gringo, ecólogo, esposo de Verónica Jéldrez, conexión con Bórquez
Miguel Bórquez: ecólogo
Urbano Otero: negociante de la compañía Informe Consultora Benex
Julio Dioacares: policía que trató de matar a Heredia; trabaja por Leal
Adelina Dupré: jefa de Morales, víctima de chantajes de Leal
Nicolás Leal: Abogado que hizo chantajes a Dupré y Vicencio
Javier Vicencio: asesor del subsecretario, víctima de chantajes de Leal
           
Lista de personajes de papeles secundarios
Garrido: jefe de Heredia cuando trabajó en la playa
Verónica Jéldrez: ecóloga, esposa de Ballinger, lleva a Heredia de la playa a Santiago
Gaete: policía; compañero de Bernales
Madame Zara (Armenia Perez): vecina de Heredia, gitana  
Javier Iturra: tercer cliente en el hotel la noche que murió Gordon
Gabriel Morales: despacho, trabaja por Dupré
Másperez: negociante de la compañía Informe Consultora Benex
Claudio Plaza: negociante de la compañía Informe Consultora Benex;  le mataron porque   no quería participar
Lauren Bacall: secretaria de Otero
Gaete: detective de mal humor; contra Heredia)
Dagoberto Sólis: padrino de Heredia y Bernales; murió hace tiempo
Hidalgo: sospechoso del asesinato de Gordon; su esposa le engañó con Gordon
Gaston Fierro: trabajador del Hotel, alquiló el cuarto a Hidalgo y Heredia
Doña Rosa: ancianas; víctima de Pitico
Doña Berta: ancianas; víctima de Pitico
Doña Cristina: ancianas; víctima de Pitico
Olivo Pitico: ladrón de los ancianos
Alberto Mujica: abogado; amigo del padre de Campbell
Valeria: prima de Olivo Pitico; muy atractiva; se acuesta con Heredia
Darío Mendezona: policía; sospechoso del intento de matar a Heredia
Fabián Ocaranza: policíal sospechoso del intento de matar a Heredia
Pérez: ministerio de interior
Irene: hermana de Vicencio; razón que Vicencio era víctima de chantajes de Leal


 

 

 
 
 

 
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